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domingo, 24 de abril de 2011

¿CUÁNTO TARDA UNA PAREJA EN ENAMORARSE?

El amor es un complejo conjunto de sentimientos, actitudes y comportamientos. En ocasiones sucede rápidamente, y otras tarda años en evolucionar. La atracción visceral emocional y sexual al principio (la conexión poderosísima que tiene lugar en una estancia llena de gente) puede durar tan sólo un momento.

Que el enamoramiento se convierta en una relación con compromiso y afecto depende de la madurez de los componentes de la pareja. El enamoramiento suele desaparecer rápidamente cuando una persona adorada, pero inalcanzable resulta asequible de forma repentina. El compromiso implica una relación real, con todas sus imperfecciones, retos y riesgos.

UN MONUMENTO AL AMOR
El Taj Mahal, en Agra (norte de la India), fue construido por orden del
emperador mongol Shah Jahan como mausoleo para su esposa favorita,
Arjumand Banu Begum. Su construcción duró muchos años y se finalizó
en 1648.

El tiempo necesario para que el amor pase el examen depende en parte del ritmo con que la intimidad y la confianzan aumenten a través del contacto directo y el intercambio emocional. Un amor mantenido únicamente a través de cartas, por ejemplo, podría durar años sin que ninguno de los dos miembros de la pareja llegase a conocer realmente al otro. El amor que florece en situaciones inusuales (durante unas vacaciones) y en especial en situaciones prohibidas o clandestinas, puede marchitarse ante la realidad de la vida cotidiana.

Cuando la realidad sustituye a la fantasía en una relación, se produce una transformación hacia una vida compartida y una seguridad razonable de estabilidad. Cuando una pareja continúa prestándose apoyo mútuo, cuando sobrevive a una crisis (el primer año de matrimonio o el nacimiento del primer hijo, por ejemplo), se trata de una buena indicación de la realidad y la madurez de ese amor, pero no es una garantía de amor eterno.

¿QUIÉN SE ENAMORA PRIMERO?


Una vez más, la cuestión de si el hombre se enamora con mayor rapidez que la mujer depende del modo en que se defina el amor. Si el amor se equipara con un fuerte deseo sexual, los hombres suelen ser los primeros en reaccionar. Si, en cambio, son las emociones intensas las que indican que se está enamorado, las mujeres son las primeras en responder.

Para ambos sexos, la edad afecta considerablemente a la rapidez del enamoramiento, al igual que la experiencia y la madurez emocional. Los adolescentes y las personas emocionalmente inmaduras tienden a enamorarse con mayor rapidez, intensidad y frecuencia que aquellos individuos que han experimentado o aprendido de relaciones anteriores.

EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL AMOR

Muchas personas gozan de una vida satisfactoria y productiva sin una relación con compromiso. En el mundo occidental, sin embargo, una relación adulta estable se considera, por tradición, como un aspecto importante para el bienestar personal. Con el aumento de la movilidad geográfica y social, y con la disminución de las familias numerosas, las comunidades muy cerradas y la seguridad en el trabajo, una relación estable puede llegar a adquirir una importancia enorme.


Una relación amorosa elimina la tensión y la incertidumbre que implican atraer y conversar con un compañero, liberando la energía emocional para otros aspectos de la vida como el trabajo, la familia, las aficiones o los amigos. En una relación amorosa estable, el individuo no sólo crece en autoestima, sino que además puede compartir la carga de la crisis.

Las relaciones no satisfactorias, por otro lado, suelen terminar en depresión, inseguridad y disminución de la autoestima. Estos sentimientos, a su vez, reducen la capacidad individual para desenvolverse en otras parcelas de la vida. Irónicamente, los aspectos negativos de una nueva relación apasionada, con sus dudas y su inseguridad, pueden ser tan destructivos como los de una relación insatisfactoria establecida (por lo general, el comienzo de una relación está marcado por sentimientos de ansiedad y nerviosismo).

Las generalizaciones, sin embargo, no pueden resumir la historia de todos los individuos. Las personas que viven relaciones sin felicidad pueden descubrir salidas importantes mientras intentan escapar del dolor de esa situación. Muchas grandes obras de arte, música y literatura han surgido de las profundidades de la vida emocional insatisfecha de un artista.

CONDICIONES PARA QUE EL AMOR PROSPERE


No existe una única receta para gozar de una relación sana y afectuosa, aunque todas las historias de amor comparten ciertas cualidades. La más importante, según todos los consejeros de parejas, es que las personas deben aceptar que el amor evoluciona. Por ejemplo, la pasión inicial de una relación se desgasta de forma inevitable y se ve sustituida por algo más rutinario, pero no menos valioso.

La flexibilidad en la definición de los papeles desempeñados por cada miembro de la pareja también resulta importante. Si dos individuos pueden turnarse para proporcionar apoyo emocional o económico, atender a los hijos o ayudarse mútuamente en épocas de crisis, podrán construir un amor que crezca, y cada miembro desarrollará tolerancia hacia los defectos del otro. Cuando la pareja comunica de manera abierta sus sentimientos y necesidades, contribuye a minimizar los malos entendidos y a evitar que temas menores se conviertan en problemas mayores. En ocasiones, la pareja debe trabajar conscientemente en el aprendizaje de escuchar el punto de vista del otro.

Ciertas religiones y culturas, como las sociedades islámicas, permiten los matrimonios polígamos. El judaísmo moderno y el cristianismo, en cambio, ponen énfasis en la monogamia: un compromiso que exige autodisciplina y aceptación de las decepciones y las imperfecciones inherentes a toda la relación exclusiva duradera.


Actualmente, en Occidente, la mayoría de las parejas que disfrutan de relaciones duraderas mantienen su compromiso con el concepto de monogamia. Algunas personas, tanto hombres como mujeres, deciden que la libertad de mantener otras relaciones, además de la principal, beneficia a ambos miembros de la pareja. Sin embargo, si se pierde la confianza (cuando un compañero/a recurre al secreto, la mentira o el engaño, por ejemplo), tal vez nunca pueda recuperarse. La duración de un amor maduro depende de la confianza y la intimidad.

El amor puede desarrollarse igualmente bien en un matrimonio o en una relación duradera menos definida. Para algunas parejas, vivir juntos es suficiente. Otras, en cambio, consideran esencial la declaración pública formal y legal del matrimonio, además de resultar más difícil de romper que la cohabitación, situación que en la actualidad ya no se da, por los divorcios express.

HOMBRE, MUJERES Y AMOR


Dado que el amor se basa en gran medida en las expectativas, las capacidades y las experiencias personales, ese sentimiento puede tener significados distintos según las diferentes personas. Para complicar todavía más las cosas, un individuo puede profesar amor sin mostrar un comportamiento afectuoso, o bien negar el amor y comportarse como si hubiese perdido la cabeza. Algunos psicólogos afirman que las mayores diferencias en los conceptos y las expresiones del amor son aquellas que tienen lugar entre hombres y mujeres.

El papel tradicional impuesto a las mujeres es el de atender las necesidades de los demás. Tal vez como resultado de esto, una parte importante del amor para las mujeres implica comunicación y contacto emocional: compartir los sentimientos, entender y responder a los demás, y escuchar con comprensión sin juzgar u ofrecer soluciones.

El principal papel tradicionalmente atribuido a los hombres, por otro lado, ha sido el de perseguir logros activos y la capacidad de resolver problemas prácticos. Muchos hombres tienen dificultades para expresar sus sentimientos, y en su lugar dan amor satisfaciendo las necesidades de su pareja (tratan con el mundo exterior y no con el interior de las emociones).

Estos dos modos separados de expresar amor puede llevar a la falta de entendimiento y crear conflictos entre hombres y mujeres. Cada miembro de la pareja espera erróneamente que el otro sienta, se comunique, reaccione y se comporte del mismo modo que él o ella, y no puede reconocer la forma de amor que su compañero le ofrece. Sin embargo, para que las relaciones funcionen es vital que se reconozcan las diferencias y, si es posible, que se acepten. Si estas diferencias pueden discutirse abiertamente y cada miembro de la pareja expone sus necesidades, la relación saldrá beneficiada.

Irónicamente, una vez que las parejas dejan de criticarse por expresar el amor de un modo equivocado, es cuando se crean las condiciones necesarias para que los rígidos roles de sexos se relajen.

AMOR Y SEXO


La importancia del sexo en una relación depende de las necesidades de los individuos implicados, de la fase que esa relación haya alcanzado y de los puntos fuertes y débiles de cada miembro de la pareja. Al comienzo de una relación, el sexo se exacerba, debido al enamoramiento y provoca el deseo de una intimidad emocional. El sexo actúa como una de las principales fuerzas de unión.

A medida que una relación se afianza, el deseo de la pareja en cuanto al sexo puede cambiar o disminuir por diferentes razones, entre las cuales se encuentran la familiaridad, la disponibilidad, la rutina, los compromisos domésticos y la neuroquímica. Las parejas descubren que el sexo ya no siempre expresa una pasión intensa sino un amor duradero, calor, gratitud, atención, perdón, pereza o incluso ira.

En ocasiones existen otros factores en una relación que hacen disminuir el deseo sexual, como el embarazo y el parto, o problemas mayores como el desempleo o enfermedad. Ciertos fármacos y medicamentos también pueden afectar al deseo sexual (por ejemplo, los que se recetan para la hipertensión).

Algunas relaciones y matrimonios, en especial los duraderos, pueden funcionar y desarrollarse con poco o ningún contacto sexual. Otras relaciones no pueden hacerlo, y la incapacidad o el rechazo ante el sexo constituye una importante causa de divorcio.


Los papeles del hombre y la mujer en la sociedad moderna son mucho menos rígidos que en siglos e incluso décadas anteriores. No obstante, las actitudes y el comportamiento sexual conservan las diferencias entre los dos sexos. Todavía se considera más aceptable que un hombre tenga relaciones antes del matrimonio, sin apego emocional, que una mujer.

En el pasado, el sexo se consideraba en ocasiones algo desagradable llevado a cabo por abnegadas mujeres en pago de los beneficios del matrimonio y las alegrías de la maternidad. Este mensaje pasó de madres a hijas durante generaciones. Muchas esposas consideraban el hecho de que sus maridos no las molestasen como una señal de respeto o como algo deseable para evitar embarazos. Culturalmente, se hacía la vista gorda ante los maridos que buscaban el sexo fuera del matrimonio, y aún hoy día, matrimonios que dicen ser felices en todos los aspectos de la vida, utilizan una doble moral, para buscar sexo fuera de su pareja.

Una pareja pude encontrar diferentes razones o motivos para casarse, además del amor y la pasión. Tal vez deseen tener hijos, disfrutar de la compañía mutua y confiar el uno en el otro o viceversa, compartir intereses, puntos de vista y logros, y poder hablar y trabajar juntos con una mayor calidad de vida. En el pasado, las mujeres buscaban la estabilidad económica y la mejora de su estatus, aunque no se puede generalizar. Hoy, muchas mujeres poseen trabajos que cubren sus necesidades económicas e intelectuales, las mujeres no necesariamente contemplan su papel de esposa como el principal.

En ocasiones, las personas se casan por razones basadas en la presión externa: intentan afirmar su independencia de los padres, cediendo a la presión de su familia o de sus amigos, o lo hacen a causa de un embarazo inesperado. También se producen matrimonios que pretenden mejorar una relación difícil (por desgracia, rara vez con resultados positivos).

INTIMIDAD E INDEPENDENCIA


La intimidad y la independencia son compatibles en una relación adulta, afectuosa y sana. Ambos compañeros pueden experimentar la separación y la proximidad compartiendo la intimidad sexual y emocional y mostrándose lealtad al tiempo que conservan su autosuficiencia, su confianza y sus vidas privadas. Cada miembro de la pareja debe ser capaz de formar y disfrutar relaciones sólidas con colegas, amigos y familiares sin que esos afectos se consideren una amenaza.

La intimidad que implica un exceso de dependencia resulta poco sana. En ocasiones (en una crisis, por ejemplo), cada miembro de la pareja necesita el apoyo del otro, pero la dependencia continua de un miembro con respecto al otro puede conducir a una relación agobiante. Por lo general, esto da como resultado sentimientos de posesividad, celos e incluso pánico cuando el compañero se encuentra ausente.


El exceso de dependencia también puede provocar la incapacidad de uno o de ambos miembros de la pareja para establecer relaciones sanas con otras personas y, lo que es más importante, de desarrollarse como individuos. La independencia extrema que evita los compromisos o los sacrificios resulta igualmente dañina.

Mantener una relación no significa que se tengan que compartir los mismos intereses o pasar cada minuto del día con la pareja. Tampoco significa que se tenga que guardar celosamente la libertad de cada uno. Deberíamos recordar que el modo en que las personas se comportan durante una relación suele reflejar relaciones pasadas en la familia y con compañeros sexuales anteriores. Se debe explicar a la pareja el nivel de intimidad que ha tenido en otras relaciones y el que desea tener en la actual relación. Asimismo, se debe escuchar las expectativas y los deseos de ambos miembros de la pareja.



Si se produce un conflicto debido al nivel de intimidad deseado, lo mejor es recurrir a la conversación para alcanzar un compromiso. Muchas mujeres prefieren compartir sus secretos íntimos con amigas que con sus propios compañeros. Los hombres prefieren conversar sobre sus intereses prácticos con sus amigos y evitar las conversaciones sobre temas emocionales. Estos dos hábitos pueden aceptarse o bien cambiarse.

Una gran generalización es decir que las mujeres son capaces de crear una relación más íntima que los hombres. Pero lo cierto es que las mujeres poseen más facilidad que los hombres para compartir sentimientos íntimos, y ya desde una edad temprana se les anima a hacerlo. Como resultado, muchas mujeres poseen un vocabulario emocional más amplio que los hombres (en ocasiones éstos se etiquetan como emocionalmente inarticulados).

Algunas personas afirman que las relaciones amorosas entre los sexos, siempre serán problemáticas debido a las diferencias inherentes entre hombres y mujeres.  Aseguran que los hombres y las mujeres podrían ser de diferentes planetas, este punto de vista se expone en el libro de John Gray, los hombres son de marte, las mujeres de Venus: pero a medida que la magia retrocede y la vida cotidiana se impone, los hombres esperan que las mujeres piensen y reaccionen como hombres, y las mujeres esperan que los hombres sientan y se comporten como mujeres. Sin una conciencia clara de las diferencias, no nos tomamos el tiempo necesario para entendernos y respetarnos. Nos convertimos en seres exigentes, resentidos, críticos e intolerantes.

John Gray afirma que la felicidad en el amor sólo puede aparecer cuando los hombres y las mujeres realizan un intento consciente de reconocer y contrarrestar las diferencias.


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